miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pasteles de Belem

¡ Solamente verlos y ya me dan ganas de comer uno ! Para mi gusto estos pasteles son uno de los postres más ricos que existen y es que saben a gloria. Los descubrí hace años en una visita a Lisboa, cuando nuestro guía (que había trabajado en la propia fábrica) nos coló por la tienda, cafetería, etc y nos llevó a las cocinas donde se elaboran. Después del recorrido vino la degustación y todos coincidimos en que estaban exquisitos. Desde aquel día (ya sé que su receta es secreta)  he probado varias recetas y aunque todas están muy buenas, me quedo con la primera que hice, pues en mi opinión es la que más se parece.


Ingredientes:
                        1 plancha de hojaldre (250 gr)
                        250 gr de azúcar
                        125 ml de agua
                        30 gr de harina
                        4 yemas de huevo
                        1/4 litro de leche
                        un palito de canela
                        piel de limón
                        canela en polvo
                        azúcar glas

Preparación:
                       Lo primero que hago es estirar la masa de hojaldre con el rodillo, enrollarla por el lado más corto formando un rulo y cortar 10 trozos.
                       Después ponemos un trozo en el fondo de un molde ( de flan ) y con los pulgares lo vamos aplastando y recubriendo el molde con la masa. Tenemos que intentar que el fondo y las paredes queden finas y el borde superior un poco más grueso, pues así, al hornearse, los pasteles quedan más bonitos. Pinchamos el fondo de las flaneras con un tenedor.
                     Ponemos el agua y el azúcar en un cazo a hervir 4 minutos, retiramos del fuego y reservamos.
                     Disolvemos la harina en un poco de leche y ponemos el resto de la leche junto con un trozo de piel de limón y el palo de canela a hervir. Cuando rompa a hervir le añadimos la mezcla de la harina con la leche y sin dejar de remover lo ponemos al fuego hasta que vuelva a hervir. Lo retiramos del fuego y le vamos añadiendo poco a poco el almibar (en hilo). Mezclamos todo muy bien, lo colamos y lo dejamos templar.
                     Cuando la crema esté tibia, batimos las yemas ligeramente y las colamos sobre la crema, mezclando todo muy bien.
                     Rellenamos las 3/4 partes de los moldes  con esta crema, pues si los llenamos más corremos el riesgo de que se nos desparrame la crema por encima y no seamos capaces de desmoldarlos.
                     Horneamos en el horno precalentado a 220ºC, a media altura unos 15-20 minutos, hasta ver los bordes dorados y la crema con una capa tostadita.
                     Dejamos enfriar un poco y desmoldamos.
                     Espolvoreamos con canela molida y azúcar glas.
                     Frios están muy buenos, pero templaditos están divinos.

                
                

2 comentarios:

  1. ¡Buenos días!

    Los pastelinos tienen una pinta estupenda, me apunto la receta para el próximo día de desmadre en casa, ya que, por regla general, solo hacemos postres elaborados un día, por el tiempo y los azúcares!! Pero un día a la semana toca vivir a lo grande jajajaja

    Un saludo

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    1. Si, la verdad es que están de vicio, es imposible comer sólo uno. La receta, de todas las que he probado, para mi gusto es la que más se parece a los auténticos. Comentarte que yo también suelo hacer un postre a la semana, es más, al principio el nombre que tenía pensado para el blog era "Un postre a la semana", pero a mi hija no le convencía...
      Ya me contarás que tal te salieron.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo

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